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Gracias a su férrea determinación, un nadador poco usual se convierte en campeón

Abdel-Rahman Hassan Al-Hemdan estaba decidido a nadar. A pesar de su parálisis y de su lenta mejora, progresó de un modo que asombró a su padre y, más adelante, al mundo entero.

El deseo de nadar

Al agua. Hemdan recibe ayuda para entrar al agua en los Juegos Mundiales de Verano de Olimpiadas Especiales de 2007 en Shanghai.

El nadador de Arabia Saudí de 10 años, Abdel-Rahman Hassan Al-Hemdan, consiguió un logro sin precedentes para su país cuando obtuvo dos medallas de oro en los Juegos Mundiales de Verano de Olimpiadas Especiales en Shanghai.

El joven campeón se convirtió en el nuevo prodigio de su país captando la admiración y los aplausos de los espectadores chinos que asistieron a las competiciones. Aunque sufre parálisis en la mitad de su cuerpo, nadó con la elegancia de un delfín. Ganó las dos medallas de oro en las carreras de 25 y 50 metros. 

En nombre de Abdel-Rahman, su padre recordó cómo empezó a nadar su hijo. "Fue una coincidencia", dijo Hemdan, su padre. "El hermano de Abdel-Rahman, Youssef, y otros familiares eran miembros de una escuela de natación. Entrenaban regularmente y yo me llevaba a Abdel-Rahman para verlos.

"Sorprendentemente, todos los días me pedía que lo dejase entrar en el agua, pero temía por su discapacidad, además de que tenía asma. Aún así, Abdel-Rahman insistió, así que le compré un traje de baño especial y comencé a entrenar con él con la ayuda de los entrenadores y busqué información en Internet y libros sobre su caso". 


Progreso continuo

Triunfo. Hemdan luce sus medallas.

"Tardamos un mes en enseñar a Abdel-Raman a contener la respiración debajo del agua durante 3 segundos. En sus entrenamientos diarios, intentaba disimular mis miedos delante de él. Me preocupaba su estado de salud.

Pero fue al contrario, era sumamente paciente y estaba decidido a conseguirlo. Nunca me había topado con esa determinación en un atleta, ni siquiera en los que no eran discapacitados. Necesitó un año entero de entrenamiento para cubrir una distancia de un metro. ¿Cómo se puede concebir una determinación así?

El segundo paso era recorrer una distancia de diez metros y continuó hasta que lo logró. Y, a la par de todo esto, Abdel-Rahman siguió demostrando un buen rendimiento escolar". 


En los Juegos Mundiales en China


"Al acordarme de aquellos días de duro entrenamiento y un seguimiento constante, doy gracias a Dios por todo. Era el sueño que tenía para mi hijo y es un mensaje para demostrar al mundo la capacidad real de este niño con discapacidad mental. Estoy muy orgulloso de él.

Uno de los mejores momentos para Abdel-Rahman fue cuando los espectadores chinos lo aclamaron después de ganar las medallas de oro. Se convirtió en una celebridad y todos querían hacer fotos de él y con él.

"Los medios de comunicación chinos lo apodaron 'El campeón' y sus fotos ocuparon todas las portadas de las publicaciones locales de China, además de aparecer en periódicos y noticiarios de televisión. También recibió muchos regalos de sus fans, especialmente del personal del hotel, que fueron unos de sus mayores hinchas".

Luchar por el futuro

"A raíz de mi experiencia, aconsejo a los padres y las familias de atletas con discapacidad intelectual que luchen por su futuro. Si nosotros, que no sufrimos discapacidades, sufrimos en ocasiones al enfrentarnos a un problema, imagínense el caso de las personas con una discapacidad o deficiencia intelectual.

"El atleta de Olimpiadas Especiales debe comenzar a entrenar desde pequeño y aprender a vivir de forma disciplinada y planificada. Eso le permitirá ganar confianza en sí mismo, lo cual es muy importante. Los padres también deben aprender a ayudar a sus hijos a integrarse en la sociedad".

Finalmente, Hemdan considera que su hijo fue capaz de transmitir un mensaje de Arabia Saudí al mundo, que él mismo no habría podido expresar.

"No podría haberlo hecho como él. Nos ha hecho sentir orgullosos a todos. En China, la gente lo felicitaba siempre que lo veían y lo llamaban "el saudí", en chino. Abdel-Rahman está orgulloso de nuestro país", concluye Hemdan con satisfacción.