Christa ha dedicado su carrera a ayudar a las personas a descubrir su potencial, no solo para las organizaciones, sino también para sí mismas. Hoy, como coach de liderazgo y desarrollo personal especializada en el crecimiento profesional de personas neurodivergentes o con capacidades neurológicas únicas, continúa con esta misión de maneras profundamente personales e impactantes. Sin embargo, su conexión con Olimpiadas Especiales y la pasión que impulsa su trabajo comenzaron mucho antes de que su trayectoria profesional se consolidara.
Durante su infancia, Christa estuvo rodeada de personas con discapacidades intelectuales y del desarrollo , pero, como en muchas comunidades, había poca comprensión de lo que significaba la verdadera inclusión. Eso cambió cuando conoció a una familia vinculada a Olimpiadas Especiales. A través de ellos, presenció algo diferente: un entorno donde las diferencias no se consideraban limitaciones, sino simplemente parte de la identidad de cada persona.
Fue un punto de inflexión.
Por primera vez, comprendió lo que significaba formar parte de una comunidad donde todos pertenecían por igual, donde las personas no se definían por lo que no podían hacer, sino que se empoderaban por lo que sí podían. Esa primera experiencia le abrió las puertas a un movimiento más amplio, centrado en garantizar que todos tengan la oportunidad de participar, contribuir y ser bienvenidos.
Esa creencia la ha acompañado desde entonces.
A lo largo de los años, Christa forjó una impresionante trayectoria profesional en los sectores público y sin fines de lucro, llegando a ocupar un puesto de alta dirección en Olimpiadas Especiales Internacional. Como vicepresidenta sénior de Desarrollo Global y Relaciones Gubernamentales, trabajó para influir en las políticas, colaborar con los gobiernos y obtener financiación para ampliar la inclusión a nivel mundial. Si bien su trabajo se desarrollaba a nivel sistémico, su pasión la acercaba constantemente a las personas, especialmente a los atletas.
“Siempre sentí un poco de envidia”, admite, reflexionando sobre los colegas que trabajaban directamente en el ámbito deportivo y en la programación de atletas.
Así que encontró la manera de cerrar esa brecha.
Mientras aún desempeñaba su rol de liderazgo, Christa se certificó como coach y dedicó su tiempo a desarrollar el liderazgo de los atletas y a crear entornos laborales más inclusivos. Colaboró en la implementación de un programa piloto de mentoría unificada que conectaba a empleados con y sin discapacidad intelectual, fomentando la comprensión, la comunicación y el crecimiento compartido. También contribuyó a las iniciativas de coaching de liderazgo dentro de la Academia de Liderazgo, trabajando directamente con los líderes atletas para fortalecer su confianza y sus capacidades.
A través de estas experiencias, Christa pudo comprobar de primera mano los retos a los que se enfrentan los atletas al pasar a desempeñar roles profesionales y la oportunidad de brindarles un mejor apoyo.
Esa perspectiva sigue influyendo en su trabajo hoy en día.
Como miembro de la Red de Exintegrantes, Christa sigue muy comprometida con el fomento de la inclusión más allá del deporte, especialmente en el ámbito laboral. Actualmente, ofrece asesoramiento personalizado a atletas y líderes deportivos, centrándose en áreas como la autodefensa, las funciones ejecutivas, las transiciones profesionales, el liderazgo y la comunicación. Además, colabora en el diseño de un programa de coaching plurianual destinado a apoyar a atletas, líderes juveniles y supervisores en la creación de entornos laborales más inclusivos y eficaces.
Su objetivo es sencillo: ayudar a las personas a tener éxito, no cambiando quiénes son, sino liberando sus fortalezas.
Según ella, Olimpiadas Especiales cambiaron radicalmente su perspectiva del mundo. Profundizaron su convicción de que todos tenemos potencial de liderazgo y reforzaron la importancia no solo de incluir a las personas, sino también de crear entornos donde puedan desarrollarse plenamente.
También le presentó algo igual de poderoso: la alegría.
No solo la alegría que proviene de ser incluido, sino la alegría que proviene de incluir a los demás.
De cara al futuro, Christa espera que su legado sea de empoderamiento, ayudando a las personas a reconocer sus propias fortalezas y a creer en lo que es posible para sus vidas.
“Si he contribuido a crear más oportunidades, confianza y un sentimiento de pertenencia”, dice, “entonces sentiré que he marcado una diferencia significativa”.
A través de la Red de Exintegrantes, ella genera ese impacto a diario, asegurándose de que su conexión con Olimpiadas Especiales no sea solo algo de lo que formó parte, sino algo que continúa construyendo.
Para quienes buscan involucrarse, colaborar o crecer, Christa ofrece no solo experiencia, sino también una sólida relación de colaboración y un profundo compromiso para ayudar a otros a alcanzar su máximo potencial.
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